viernes, 28 de octubre de 2016

TEATRO / REIKIAVIK DE JUAN MAYORGA

OPINIÓN:
Reposición del montaje estrenado el año pasado hasta el 1 de noviembre en el Valle Inclán.
Metateatro: dos actores representan a dos personajes que, a su vez interpretan a Bobby Fisher, a Boris Spassky y varios personas más para dar a conocer su historia a un chico. Pero esto no es sólo un homenaje de Mayorga al mundo del ajedrez sino también una reflexión sobre las motivaciones que llevan a la gente a conseguir sus logros y sobre la presión que el entorno ejerce sobre ellos. ¿Cómo puede cambiar nuestra vida una decisión tomada en determinado momento? ¿Nos gustaría vivir otra vida diferente a la nuestra?
Me ha parecido magistral; no sólo el texto sino la interpretación de los tres actores que han salido a escena.


SINOPSIS:
Bailén y Waterloo (que han tomado esos nombres de derrotas napoleónicas) reconstruyen ante un muchacho el gran duelo de Reikiavik: el campeonato del mundo de ajedrez que allí disputaron, en plena Guerra Fría, el soviético Boris Spasski y el estadounidense Bobby Fischer.
Bailén y Waterloo representan no sólo a Boris y a Bobby, sino también a muchos otros que movieron piezas en aquel tablero.
No es la primera vez que Waterloo y Bailén hacen algo así, pero nunca lo habían hecho con tanta pasión. Porque lo que hoy buscan ante ese muchacho extraviado no es sólo comprender por fin qué sucedió realmente en Reikiavik, qué estaba realmente en juego en Reikiavik, quiénes eran realmente aquellos hombres que se midieron en Reikiavik. Hoy, además, Waterloo y Bailén buscan un heredero.
Reikiavik es una obra sobre la Guerra Fría, sobre el comunismo, sobre el capitalismo, sobre el ajedrez, sobre el juego teatral y sobre hombres que viven las vidas de otros.