sábado, 5 de marzo de 2016

EL SECRETO DE LA MODELO EXTRAVIADA -

OPINIÓN:
Si Woody Allen puede hacer lo que quiera con los géneros y personajes en el cine; si Cervantes parodió con éxito las novelas de caballerías en el Quijote; Eduardo Mendoza  puede parodiar la novela negra, la novela rosa y todas las novelas que os podáis imaginar.
El secreto de la modelo extraviada es una obra que rebosa oficio (y no artificio), inteligencia, caricatura y esperpento, lo que se traduce en un surrealismo "de barrio" que tango gusta a Mendoza y a sus lectores.
Lo disparatado y lo absurdo se mezclan en un libro que creo que puede gustar a cualquier tipo de lector: tanto a los que se quedan en la superficie como a los que ahondan en complejidades literarias. A mi me ha encantado.
Recomendado para: urbi et orbi.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:
En la nueva novela de Eduardo Mendoza, El secreto de la modelo extraviada, el detective loco que protagonizó El misterio de la cripta embrujadaEl laberinto de las aceitunas y recientemente El enredo de la bolsa y la vida recuerda un caso aparentemente cerrado de los ochenta y no ceja en su empeño de resolverlo más de veinte años después. El detective más divertido de la narrativa española nos cuenta aquí su doble aventura:
«Para el que ha pasado buena parte de su vida encerrado en un manicomio, aunque sea injustamente, como es mi caso, una reacción absurda no tiene nada de particular, aunque eso suponga meterse en líos. La cuestión es que un incidente trivial me trajo recuerdos y viajé al pasado (con la memoria, ya he dicho que no estoy loco). Años atrás me vi envuelto en un asunto feo. Habían asesinado a una modelo y me culpaban a mí. Por supuesto, sin razón: una modelo no haría caso a un tipo como yo ni asesinándola. Simplemente, había un oscuro enredo, estaba metida gente importante y pensaron que yo podía servir de cabeza de turco o de conejillo de indias, o como sea que se llame el desgraciado que paga los platos rotos. Para salvar el pellejo tuve que recurrir a mi ingenio y a métodos poco convencionales y pedir ayuda a personas de mi círculo, no siempre recomendables. No sé si salí bien parado del intento, pero salí. Ahora todo aquello ya es agua pasada. Sin embargo, un impulso me ha hecho volver sobre mis pasos, recorrer los antiguos escenarios, buscar a las personas que fueron protagonistas de aquel oscuro caso, y resolverlo por fin. Pero las cosas han cambiado. No sólo las personas y la forma de vivir, sino sobre todo la ciudad. En aquella época, Barcelona era una cochambre. Hoy es la ciudad más visitada y admirada. ¡Quién nos lo iba a decir! La Barcelona del presente no tiene nada que ver con la Barcelona del pasado. ¿O sí?».