domingo, 22 de diciembre de 2013

AIRE DE DYLAN - ENRIQUE VILA MATAS



OPINIÓN:
La verdad es que me  ha dejado un poco frío este libro. Tal vez esperaba mucho de él, pero el caso es que empezó gustándome mucho pero, a medida que iba leyendo, el interés iba menguando hasta que empecé a desear que se acabara para empezar otra cosa.
La novela nos habla de muchos temas, como la fama del progenitor que se come al hijo, las relaciones paterno-filiales, el choque generacional, la indolencia frente al esfuerzo, la impostura frente a la autenticidad, los problemas existenciales etc. El problema, para mi gusto, es lo esperpéntico de los personajes y de algunas situaciones. El abuso de la intertextualidad y la cita, bien sea literal, recreada o inventada no me interesa.
 Lo mejor de la novela, desde mi punto de vista, es la estructura narrativa y la reflexión sobre la propia ficción y su relación con la realidad.
Como decía al principio, me ha dejado frío, no me ha gustado pero tampoco me ha disgustado. Me recordó  a Los detectives salvajes de Bolaño (en aquel caso acabé tan harto que ni escribí reseña) y a Paul Auster.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:
«Al igual que Dylan mi padre fue un raro», dice Vilnius, más conocido como el pequeño Dylan, mezcla del cantautor americano y Rimbaud, convencido de que el fantasma de Lancastre, su difunto progenitor, le está traspasando sus recuerdos y clama venganza. Mientras el joven Vilnius se dedica a completar su Archivo General del Fracaso, busca a alguien que reconstruya las memorias de su padre y funda la infraleve y muy ligera sociedad Aire de Dylan, cuyos miembros intentarán desenmascarar a los asesinos de Lancastre en el transcurso de una representación teatral. La nueva novela de Enrique Vila-Matas es un homenaje al mundo del teatro y una divertida e implacable crítica del postmodernismo, contada a través de la relación de un padre y un hijo que personalizan el duro contraste entre la cultura del esfuerzo y el creativo arte de encogerse de hombros y no hacer nada, como Oblomov, el personaje «radicalmente gandul» de la literatura rusa