sábado, 9 de noviembre de 2013

ABSOLUCIÓN - LUÍS LANDERO

OPINIÓN:
Luís Landero es un contador de historias pero, sobre todo, es un autor que reflexiona sobre sus historias, pues nada es gratuito en su escritura. Por otro lado, el detalle y la minuciosidad en él no aburren pues su preción léxica nos permite paladear párrafos de altísima calidad, donde tanto implícita como explícitamente se nota el cariño del autor por las palabras. 
Teniendo en cuenta lo anterior, y si volviéramos a nuestra época de instituto, podemos decir que tanto el fondo como la forma de esta novela me han encantado. El fondo es una reflexión sobre el perdón por los errores propios, sobre la expiación de los pecados, a través de la historia de un personaje que nos tiene siempre pendiente de sus movimientos, de ¿qué narices hará éste ahora? La forma, como he dicho, es  léxicamente precisa y sintácticamente brillante. Parece fácil, pero que nadie se engañe: combinar una historia que enganche un poco, con reflexión profunda y  con precisión quirúrgica en la escritura  sólo está a la altura de tipos como Landero.
Recomedado para: paladares refinados.


SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:
 Tras una vida errática e insatisfecha, Lino ha conseguido finalmente ser un hombre feliz. Es un jueves de mayo, y ante él se abre un futuro espléndido. El domingo se casará con Clara, y hoy, como anticipo de ese día venturoso, se celebrará una comida familiar. Todo invita, pues, a la armonía y a la dicha. En la cuenta atrás de esa mañana, Lino recapitula su pasado, desde que constató en su adolescencia que vive en un mundo hostil, hasta que, unos meses atrás, entró a trabajar en un hotel y allí conoció a Clara, y al señor Levin, y se inició un periodo que lo llevaría hasta este milagroso día de primavera. Pasea confiado por Madrid, aunque de vez en cuando lo asaltan presagios inquietantes. De pronto se ve envuelto en un altercado callejero, a partir del cual el feliz día de mayo se irá convirtiendo en una pesadilla que lo lanzará a la aventura del camino y a las desventuras de la culpa, y también a la búsqueda desesperada de una posible absolución que le otorgue un remanso de paz consigo mismo y con el mundo.