domingo, 11 de diciembre de 2011

EL RUIDO DE LAS COSAS AL CAER - JUAN GABRIEL VASQUEZ

OPINIÓN:
No me ha gustado. No es un desastre, pero el autor puede dar mucho más de sí.

Hay dos cosas que no me satisfacen de esta obra: 
La primera es el tratamiento del tiempo: no veo justificados los saltos temporales, ni argumentalmente ni estilísticamente, lo que me ha llevado a pensar que hay un núcleo de la novela que empieza en la página 137 y acaba en la 209, y que lo anterior y posterior es rellenado, puesto que es menos interesante y más flojo.
La segunda cosa que no ha acabado de convencerme, son las relaciones entre los personajes: No encuentro justificado en el desarrollo de la novela  la atracción de Yammara por Laverde o por su hija. Asímismo, no veo bien definido al personaje- narrador Antonio Yammara, no puedo hacerme una imagen clara de él ni de su carácter salvo por lo pusilánime de su actitud.


He aquí algunas de las notas que tomé durante la lectura:
Página 57 puntuación curiosa "no sentía nada: estaba distraido: el miedo me distraía."
Página 81 diálogo irreal entre pilotos: pienso que cuando comandante y copiloto hablan entre sí no lo hacen en términos "gira a la derecha o izquierda", como si fueran en coche.
Página 95 usa cinco veces el verbo decir en acotaciones y una en una frase de un personaje, no creo que sea algo buscado. Debería usar sinónimos con algo más de contenido semántico.
Página 230 "yo dije unas palabras cuyo alcance no alcancé a determinar". Sin comentarios.
Recomendado para: interesados en la cultura colombiana.

SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:

Tan pronto conoce a Ricardo Laverde, el joven Antonio Yammara comprende que en el pasado de su nuevo amigo hay un secreto, o quizá varios. Su atracción por la misteriosa vida de Laverde, nacida al hilo de sus encuentros en un billar, se transforma en verdadera obsesión el día en que éste es asesinado.
Convencido de que resolver el enigma de Laverde le señalará un camino en su encrucijada vital, Yammara emprende una investigación que se remonta a los primeros años setenta, cuando una generación de jóvenes idealistas fue testigo del nacimiento de un negocio que acabaría por llevar a Colombia —y al mundo— al borde del abismo. Años después, la exótica fuga de un hipopótamo, último vestigio del imposible zoológico con el que Pablo Escobar exhibía su poder, es la chispa que lleva a Yammara a contar su historia y la de Ricardo Laverde, tratando de averiguar cómo el negocio del narcotráfico marcó la vida privada de quienes nacieron con él.