viernes, 4 de noviembre de 2011

TODO ES SILENCIO - MANUEL RIVAS

OPINIÓN:
La novela está dividida en dos partes.Una en el pasado: narrada en este tiempo verbal observamos un buen manejo de personajes infantiles por parte del autor, cosa nada fácil. La otra se desarrolla en el presente, tiempo difícil de manejar, en el que el autor se muestra cómodo.
Me ha gustado a pesar de que, a veces, me he perdido entre las metáforas de Rivas. No debería acercarse a esta obra quien busque novela negra al uso, ya que lo más importante en este caso es cómo se narra y no lo que se narra; no hay trama compleja ni sorpresa final.
Los personajes están perfectamente trazados. Vemos como alguno de ellos va degenerando según sus ingresos y su poder aumentan; la violencia y despotismo de la segunda generación de narcos está patente en la novela.
El final me ha dejado un poco frío aunque esto no empaña demasiado el disfrute obtenido a lo largo de novela.
Me ha hecho gracia es uso de palabras como fulespín (con el significado de a toda velocidad) que el diccionario no recoge porque procede de la adaptación de Full speed que usaban marineros británicos en Galicia.
Una curiosidad de esta novela es que el topónimo Brétema, usado en la primera edición, se cambiará en las siguientes por Noitiá, ya que la escritora Marina Mayoral lo reclamó como propio de varias de sus obras.
Recomendado para: cualquiera al que le guste paladear la palabra escrita.

Página de la editorial



SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:
En Noitiá, en la costa atlántica, hubo un tiempo en que las redes del contrabando, reconvertidas al narcotráfico, alcanzaron tanta influencia que estuvieron muy cerca de controlarlo todo: el poder social, las instituciones, la vida de sus gentes.
Fins, Leda y Brinco exploran la costa a la búsqueda de lo que el mar arroja tras algún naufragio, el mar es para ellos un espacio de continuo descubrimiento. El destino de estos jóvenes estará marcado por la sombra odiosa y fascinante a un tiempo del omnipresente Mariscal, dueño de casi todo en Noitiá.
Manuel Rivas, con una prosa incisiva que tan pronto es mar en calma como embravecido, da forma a un universo fronterizo en el que los silencios van moldeando a cada uno de los protagonistas. Una novela que relata cómo los círculos del crimen rodean y corrompen, no siempre con éxito, el extraño duende de la condición humana.