domingo, 27 de noviembre de 2011

EL VIAJERO DEL SIGLO - ANDRÉS NEUMAN

OPINIÓN:
Me ha gustado mucho aunque alguna parte de las más de quinientas páginas se me hizo algo pesada. 
Lo primero que me llamó la atención en la hojeada previa a la lectura, fue que no se veían guiones acotando diálogos por ninguna parte, luego comprobé que tampoco había comillas; finalmente vi que los diálogos en esta novela, que son muchísimos, no están delimitados de ninguna de esas maneras, sino que se mezclan directamente con el discurso del narrador de forma libre.
Si bien un dulce no amarga a nadie, si no te gustan la historia y la literatura o no estás dispuesto a coger unas nociones básicas por Internet, tal vez esta no sea tu novela. La trillada historia de amor que nos cuenta la obra no es más que una excusa para reflexionar sobre el propio amor, las convenciones sociales, el conformismo,  las fronteras geográficas y mentales, los nacionalismos, las lenguas y una infinidad de cosas más.
La riqueza léxica de El viajero del siglo se hace notar desde las primeras páginas, posiblemente acudas al diccionario más de una vez.
Me han hecho gracia los nombres de los personajes. Entre ellos tenermos guiños a futbolistas Klinsmann, Voeller, Rumenigge; músicos: Alvaro Urquijo; un papa: Ratztrinkier e incluso a la estirpe del propio autor, puesto que encontramos a un Henry Neuman.
El curioso que apenas hay descripción física de los personajes, incluso de los principales; de hecho la referencia más larga al físico del personaje principal se hace en la página 373. Contrariamente, la profundidad psicológica de los personajes es inmensa.
La trama y subtramas se precipitan en las últimas páginas y resuelven de manera rápida, cosa que, personalmente, no me ha importado lo más mínimo puesto que el libro me ha dejado un gran sabor de boca.
Si hay que ponerle un pero, es que le sobran páginas.
Recomendado para: amantes de la historia y de la literatura.






SINOPSIS SEGÚN LA EDITORIAL:

Un viajero enigmático. Una ciudad en forma de laberinto de la que parece imposible salir. Cuando el viajero está a punto de marcharse, un insólito personaje lo detiene, cambiando para siempre su destino. Lo demás será amor y literatura: un amor memorable, que agitará por igual camas y libros; y un mundo imaginario que condensará, a pequeña escala, los conflictos de la Europa moderna.
El viajero del siglo nos propone un ambicioso experimento literario: leer el siglo XIX con la mirada del XXI. Un diálogo entre la gran novela clásica y las narrativas de vanguardia. Un puente entre la historia y los debates de nuestro presente global: la extranjería, el multiculturalismo y los nacionalismos, la emancipación de la mujer.
Andrés Neuman despliega un mosaico cultural al servicio de un intenso argumento, pleno de intrigas, humor y personajes emocionantes, con un estilo rompedor que ofrece a estas cuestiones un sorprendente cauce.